25 años: Más de 26.000 personas atendidas han convertido el trabajo en la oportunidad de cambio

22 marzo 2018 Noticias

Primero, las personas
El cambio: dimensión social y comercial

Montse, Conchita, Fahima, Toñi, Carmen, Finola y Eulàlia; acompañadas de la educadora social Anna Saumoy. Ellas fueron el origen, la razón, el motivo por el que hoy somos la Fundació Formació i Treball. Era noviembre de 1986 cuando, en Cáritas, un grupo de cuatro mujeres que se encontraban en situaciones personales y profesionales complicadas, junto con la educadora Anna Saumoy; comenzaron a seleccionar la ropa que recogían de las parroquias y de otras entidades.

No encajaban en ningún proyecto y la gestión de la ropa se convirtió en su trabajo. Unos hábitos laborales, un espacio referente de trabajo, una responsabilidad que las hacía sentir valoradas …: el trabajo se convirtió en la oportunidad de cambio, en la ilusión para seguir adelante, en la transformación personal y profesional, en la inclusión en la sociedad. Y así fue como estas cuatro mujeres se convirtieron en nuestra semilla, la semilla de Formació i Treball, la entidad promovida por Cáritas Diocesana de Barcelona en 1992. Ellas fueron el detonante y detrás suyo miles de personas que, siguiendo sus pasos , han transformado su situación sociolaboral gracias al aprendizaje y desarrollo de un trabajo, gracias a la formación y al trabajo.

 

Primero, las personas. Ellas son nuestra razón de ser y, su trabajo, nuestro compromiso. Por ello, durante los últimos 25 años hemos atendido a más de 26.000 personas a través de diferentes proyectos de acompañamiento a la inserción laboral. Personas que, antes de su paso por la Fundación, vivían situaciones complejas y que, con la adquisición de nuevas habilidades y conocimientos, han mejorado su condición de inclusión y sus capacidades profesionales. Estas, en su mayoría, se comprenden entre los 25 y los 45 años de edad -aunque en la última década el número de personas menores de 25 años ha crecido-. Año tras año trabajamos para estas personas y nos satisface ver cómo la cifra crece progresivamente. Veinticinco años atrás atendíamos anualmente 107 personas y, hoy, 4.367.

Tanto mujeres como hombres han sido usuarios nuestros y el porcentaje de estos siempre ha resultado bastante nivelado entre sexos, ligeramente predominado el masculino. Cabe decir, sin embargo, que en los últimos años la tendencia ha girado completamente, hasta actuar sobre más usuarias que usuarios. Si bien en 2004 el 60% de las personas atendidas eran hombres y el 40% mujeres, el 2017 se presenta una situación diferente: el 48% eran hombres y el 52%, mujeres. Este cambio de tendencia pone de manifiesto la consolidación de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo.

Estos datos son fruto de la mayor dependencia económica de muchas mujeres en relación a sus parejas. «Mientras la tasa de pobreza según la renta del hogar es del 18,9% en el caso de los hombres y del 19% en el de las mujeres, la tasa de pobreza en supuesto de autonomía (teniendo en cuenta la renta individual) es del 25,7% entre los hombres y se incrementa hasta el 49,7% entre las mujeres «.

Una pobreza que, desgraciadamente, atrapa tanto personas nacidas en España como extranjeros que han emigrado de su país en busca de una garantía de oportunidades para una vida mejor. Este porcentaje, que en 2001 mostraba que un 51% de las personas atendidas eran nacidas en España, ahora manifiesta un cambio de tendencia: actualmente, el 62% de nuestros usuarios son personas de nacionalidad española, mientras que entre la comunidad extranjera los datos coinciden aproximadamente con las cifras de habitantes extranjeros en Cataluña, procediendo el 15% de los usuarios de América Latina y el 10%, de Marruecos.

 



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