El 2025, cada persona en Cataluña aportó de media casi 2 kilos de ropa de segunda mano en los contenedores naranjas de Roba Amiga. Un gesto sencillo, casi rutinario, que sumado entre todas y todos se tradujo en 14.973 toneladas de ropa recuperada. Pero detrás de esta cifra hay mucho más que textil: hay trabajo, dignidad, comercio de barrio y arraigo al territorio.
Teniendo en cuenta que en Cataluña se recoje de media 2,7 kg por habitante / año, el 63% de la cuidadanía catalana que dona ropa confia en los contenedores de la Cooperativa Roba Amiga como primera opción para la gestión del residuo textil.
Cuando dar ropa quiere decir crear oportunidades
En Cataluña, la gestión del textil no es solo una cuestión ambiental. Es también un modelo social basado en las empresas de inserción, que convierten la ropa recuperada en puestos de trabajo para personas que en estos momentos lo tienen más díficil. “Aquí no solo clasificamos ropa. Aquí construimos trayectorias de vida”, explica marc Pintor, portavoz de Roba Amiga. Cooperativa con veinte años de experiencia en la que “cada prenda que entra en el circuito de recuperación textil impulsa ocupación verde y de calidad para personas en situación de vulnerabilidad, activa la economía local a través de su cadena de producción – logística – puntos de venta y refuerza un modelo solidario muy arraigado en Cataluña”.
Este seria el caso de Chelo que se dedica al triaje de ropa. “Volver a trabajar me ha cambiado la vida, me ha ayudado a abrirme a mi misma y a aprender en un nuevo sector“. “Soy consciente que tengo una edad elevada y me costará encontrar trabajo, pero ahora tengo las herramientas y la motivación para hacerlo“, o de la Nabiha, también triadora quien es consciente que después de 11 años luchando para salir de trabajos precarizados ha conseguido “estabilizar mi situación laboral gracias al apoyo de la empresa de inserción. Ahora soy capaz de confiar en mi misma, se que este es un puente, pero haré lo posible para aprovechar esta oportunidad”.
Economia circular con acento catalán
El modelo de Roba Amiga apuesta claramente por recuperar la ropa en Cataluña, gestionarla aquí y retornar el valor al territorio. Esto se concreta en:
El balance del 2025 demuestra que la solidaridad cuotidiana funciona. Que vaciar el armario puede significar abrir puertas. Y que, en Cataluña, la ropa no solo se reutiliza: se transforma en cohesión social, trabajo y futuro.
Crisi del textil: cuando el reto ambiental se convierte también en social y económico
Este balance se enmarca en un contexto expecialmente complejo para el sector textil en Europa y en Cataluña. Durante el 2025, las 7 entidades de la Cooperativa Roba Amiga han tenido que hacer frente a la que el sector ya define como un tormenta perfecta: exceso de ropa en el mercado, saturación de los canales de segunda mano locales e internacionales, caída de precios, aumento de los costes operativo y retrasos en el despliegue normativo. Una situación que pone en riesgo el financiamiento del sistema y que llevó a Roba Amiga a alertar a la ciudadanía y a las instituciones a través de una carta obierta enviadas a los medios el pasado mes de octubre.
En este escenario, la entrada en vigor de la nueva Ley de Residuos (Ley 7/2022) abre una oportunidad clave: avanzar hacia un modelo de recogida que priorice el valor social del residuo textil, genere empleabilidad y consolide una economía circular justa. Roba Amiga defensa que la aplicación efectiva de la reserva del 50% de la contratación para empresas de inserción, prevista en la disposición addicional décimonovena de la Ley, es imprescindible porque la gestión del textil sea no solo ambientalmente eficiente, sino que también una herramienta real de inclusión social, arraigo territorial y lucha contra el cambio climatico.