Esmirna da el salto al mercado de trabajo acompañada por el programa Aprop

21 julio 2025 Proyectos

Esmirna María Garrido Tapia llegó a Cataluña hace dos años y medio. Situaciones de conflicto e inseguridad la llevaron a tomar la decisión de dejar su país, Colombia, y empezar de cero en Barcelona. Su experiencia laboral en los ámbitos educativos y comunitarios ha sido clave para poder iniciar un nuevo proyecto profesional en el sector social.

Sus inicios a la Fundació Formació i Treball la ubicaron en el terreno laboral propio de la ciudad, tal como dice ella misma. Empezar a trabajar en un nuevo país requiere incorporar muchos conocimientos que tienen que ver con la cultura del trabajo propia del lugar, sus códigos de socialización, toda la normativa para gestionar la relación con la empresa, la ciudadanía, y otras. El acompañamiento y la orientación que recibió, la ayudaron a situarse en este nuevo contexto.

Esmirna accedió al Programa Aprop, Servicio de atención Domiciliaria, diseñado para facilitar un trabajo digno a quienes buscan oportunidades laborales en el ámbito de las curas a la vez que ofrecer un servicio de calidad a las familias que necesitan uno/a cuidador/a. Ahora trabaja a la Fundación Acollida i Esperança, en el programa Emancípa’t, como trabajadora familiar.

 

Esmirna, qué formación te ha permitido acceder al trabajo que haces actualmente?

En mi país hice formaciones en el ámbito de la geriatría, allá se dice cura de adultos. Aquí he hecho varios cursos en el mismo ámbito. También tengo formación en primeros auxilios. Dentro del programa APROP participé en una iniciativa muy bonita llamada Ens cuidem. Se basaba mucho en la parte emocional y en el cuidado de la persona como tal, no como usuaria de un servicio. Entre una formación y otra, hice un CP de Inserción Laboral para personas con discapacidad. Todo ello me ha permitido acceder al trabajo que hago actualmente.

 

Ahora has hablado de la dimensión de la persona y de cómo conectaste con esta manera de aproximarse a los usuarios y usuarias entendiéndolas como individuos. ¿En que se traduce este aprendizaje a la hora de trabajar?

Bien, en mi país trabajé con personas mayores, con personas dependientes. Pero allá no te hablan del calor humano que tienes que integrar en tu día a día para no tratar a una persona como alguien que necesita, sino como alguien que ya tiene, pero a quien hay que resaltarle sus dones, por así decirlo. Aquí miramos a la persona. ¿Qué necesita esta persona? ¿Qué está pidiendo? ¿Cómo lo pide? Respetar sus espacios, respetar sus valores, respetar sus decisiones también, las oportunidades que esta persona tiene. Es decir, no minimizar los deseos y las necesidades de la persona en sí. Muy interesante. Esto fue el que nos enseñaron en Ens cuidem

 

Entonces, cuál es tu trabajo ahora?

Bien, yo en este momento estoy ejerciendo como trabajadora familiar en una fundación y cuido a personas mayores. Miro que tomen su medicación y que se encuentren bien, los acompaño en el día a día, intento motivarlos, hablo con ellas. Son personas que no tienen familia, que están solas, que tienen algún tipo de dependencia, sea psicológica o física. Necesitan esta persona que esté pendiente de ellas. Algunas no saben cocinar, entonces me toca orientarlas en cómo se prepara un plato, como se hace una cama, como se limpia el piso donde viven, como mantenerse pulcras.

 

Los hábitos básicos para poder tener una vida digna, no?

Sí, sí, sí. Cómo orientarlos y darle valor a aquello que hacen. Porque muchos sienten que ya no quieren hacer nada más, que no quieren avanzar más, que están cansados. Entonces, tener a alguien que los motive, que les diga que sí que valen, que todavía están aquí, que aprovechen el tiempo, son cositas que aunque se vean muy mínimas, sí que son necesarias.

 

Seguro que un trabajo como esta, donde estás en constante contacto con personas, te pone retos en el día a día. ¿Qué cosas son más difíciles de conseguir? Y, cuáles te dan más satisfacción?

Bien, el hecho de tener la oportunidad de cuidarlos a ellos, ya es una satisfacción. Aun así, sí que se presentan algunos inconvenientes, especialmente en cuanto al temperamento. Las personas no se acoplan tan fácilmente a una persona nueva que viene y les dice: “Mire, tiene que limpiar mejor la habitación”. Lógicamente, para ellos es un choque tener a alguien que constantemente les diga cómo tienen que hacer las cosas. Al principio, esto fue lo que me costó, que me recibieran en sus espacios y que aceptaran mi orientación. Pero hoy en día ya no, llego y ellos saben cómo tienen que mantener las cosas y es más el tiempo que estoy con ellos compartiendo espacios agradables que diciéndoles lo que tienen que hacer. Es diferente.

 

¿Cómo valoras el programa Aprop?

Para mí es un programa muy importante. Es un programa que recoge todo lo que tiene que ver con nuestra inclusión como migrantes. Me parece un buen programa para abrir las puertas a las personas que quieren aportar en el proceso, que quieren crecer en este proceso. Porque, así como hay cosas buenas, también las hay negativas. Pero, especialmente, este programa considero que es una puerta para que nosotros podamos integrarnos más fácilmente en el territorio.

 

Entiendo que son muchas las dificultades que hay que afrontar una vez llegas a un país que no conoces. ¿Cómo te has sentido en este proceso de aterrizar? Desde el punto de vista de cómo te tratan, como te mira tu entorno, por el hecho de acabar de llegar y tener que hacerte tu lugar al país.

Sí, sí. Quizás en parte me ha servido la experiencia que he tenido, porque ya he trabajado en el sector social. Pero el hecho de llegar a un territorio en que todo es totalmente diferente sí que da un poco de miedo. Pero en general, yo no me he sentido excluida en ningún momento, para nada. Yo he sentido que se me ha recibido, que me han orientado, que he ido a las entidades que he necesitado. Y, precisamente, gracias a esta dirección y a este proceso que he seguido paso a paso, con el apoyo de tantas personas que me han ayudado, pienso que estoy donde estoy. Pero para mí no ha sido tan difícil integrarme, como quizás para otras personas a las que todavía les cuesta seguir parámetros, pautas, cumplir algunas reglas, quizás para otros ha estado más difícil.

 

Entiendo que el compromiso y tu formación te dan unas herramientas que te facilitan afrontar las dificultades y poder acceder mejor a la información, gestionarla.

Totalmente. Yo esto lo enmarcaría quizás en el hecho que yo vengo de una institución en la cual se manda y se obedecen. Quizás a muchas personas los falta aprender a obedecer, suena un poco llevar, quizás no encuentro otra palabra mejor, pero hay que cumplir. Cuando uno cumple con el que se le está pidiendo, con la norma, con las reglas, con la orientación, cuando uno cumple con el que le toca, no tiene por qué haber dolor.

Entonces, en este proceso, siento que gracias al hecho de que he sabido escuchar, al hecho de que he tenido buenas personas a mi alrededor, al hecho de que las personas que han sido conmigo me han apoyado y que yo he escuchado su orientación, quizás esto me ha ayudado a estar donde estoy.

 

Y Esmirna, como visualizas tu futuro a corto plazo?

Querría poder decir que ya lo tengo claro. Pero por ahora quiero continuar trabajando en el ámbito social, establecerme físicamente en un espacio digno para mí y para mi familia, porque aquí estoy con mi hija. Y poder tener el tiempo, además de, lógicamente, la estabilidad económica, para poder dedicarme a ayudar a otras personas que lo necesitan.

 



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