En los últimos años se ha producido un crecimiento sostenido del interés por la segunda mano y el consumo responsable. Sin embargo, en el contexto actual (2024–2026), esta sensibilidad se mantiene pero convive con una fuerte presión del precio derivada del auge de operadores de ultra fast fashion. Como resultado, el consumidor combina cada vez más motivaciones ambientales con criterios económicos, configurando un comportamiento de compra más híbrido y exigente.
Paralelamente, el sector ha experimentado una transformación significativa con la entrada de nuevos actores digitales, como plataformas peer-to-peer, el crecimiento de tiendas especializadas de segunda mano y vintage, y la incorporación de grandes marcas que desarrollan líneas de reventa o iniciativas vinculadas a la circularidad. Este contexto ha incrementado de forma notable la competencia, pero también ha contribuido a legitimar la reutilización como una opción de consumo habitual, especialmente entre públicos jóvenes.
En este marco, y como reflejo de las dinámicas anteriores, se observa una evolución en la calidad del residuo textil, con un aumento de prendas de menor durabilidad y menor valor de reutilización, lo que impacta directamente en la capacidad del retail de segunda mano para ofrecer producto atractivo y en condiciones competitivas. De cara al futuro, la implantación progresiva de la recogida selectiva del residuo textil previsiblemente acentuará esta tendencia, reduciendo aún más el potencial de reutilización de una parte significativa del material recogido.
Ante este escenario, el sector se encuentra aún en una fase de transición. Para el retail social, esto se traduce en un entorno en el que conviven nuevas oportunidades de crecimiento con la necesidad de adaptarse a un marco todavía no consolidado. En este sentido, el desarrollo de sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) se perfila como un elemento clave para garantizar la sostenibilidad económica del modelo, permitiendo equilibrar el incremento de costes asociado a la gestión de un residuo cada vez más complejo.
María Cañedo
Responsable de la División Retail