Se celebra una treintena de años en la preservación de la capa de ozono

16 septiembre 2019 Noticias

Hoy se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Este gas constituye una parte muy pequeña de la atmósfera, pero con una presencia vital para el bienestar humano: protege la tierra de los efectos nocivos de los rayos ultravioletas del sol. La utilización de químicos como los clorofluorocarbonos (CFC), halones, halocarburos y hidroclorofluorocarburos, entre otras sustancias que agotan la capa de ozono (SAO) la estropearon provocando el llamado agujero.

Cabe destacar que este año se celebran más de 3 décadas de cooperación internacional para su recuperación con el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal. Según los datos del reciente estudio de Naciones Unidas, «Scientific evaluation of ozone Depletion: 2018» se confirma que el agujero de la capa de ozono se está reduciendo. Las previsiones apuntan a que en el 2030 el hemisferio norte podría estar recuperado y para la Antártida en el 2060. Este progreso es un ejemplo de lo que se puede llegar a conseguir con acuerdos globales.

El Convenio de Viena fue aprobado y firmado por 28 países el 22 de marzo de 1985 para impulsar a la comunidad internacional a establecer un mecanismo de cooperación para tomar medidas y proteger la
capa de ozono, posteriormente, se redactaría el Protocolo de Montreal firmado por 155 países el 16 de septiembre de 1987. Se trata de un acuerdo ambiental internacional que consiguió por primera vez la ratificación universal para proteger la capa de ozono de la tierra, con la meta de eliminar el uso de sustancias que agotan la capa de ozono, son responsables del agotamiento de la misma.

El Ozono es una forma especial de oxígeno con la fórmula química O3. La mayoría de ozono reside en la zona superior de la atmósfera, la estratosfera, entre 10 y 40 km sobre la superficie terrestre. Esta molécula absorbe parte de la radiación ultravioleta del sol, la cuál es biológicamente nociva. No obstante, la utilización durante años de ciertos productos químicos la dañaron, poniendo en peligro nuestra propia existencia y la del resto de seres vivos del planeta.

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Desde Formació i Treball trabajamos en un proyecto de reciclaje textil basada en el triple impacto: social, facilitando el acceso del producto a las personas que tienen esta necesidad no cubierta, medioambiental, ya que recuperamos la ropa, reutilització y fomentando la reduccion del residuo y económico, promoviendo puestos de trabajo para personas vulnerables.

Aparte de reducir el uso de aerosoles que contengan fluorocarburos puedes realizar una campaña de sensibilización sobre la ropa usada. Llega el momento del cambio de armario un gesto tan sencillo como dar la ropa que ya no les das el mismo uso, puede ayudar a reducir la emision de químicos.

Además ayudas a emplear a personas en riesgo de exclusión social. Las donaciones de ropa nos permite generar puestos de trabajo que provienen del trabajo de recogida, selección y reciclaje que hacemos. Además, esta ropa cubre las necesidades de familias con escasos recursos económicos a través de nuestro Programa de entrega social que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.



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